| Una incertidumbre que lleva décadas |
Un nuevo año va arrancando y la incertidumbre en Independiente domina la escena, como superándose año a año. Dimes y diretes, elecciones de las que no se sabe ni fecha ni condidaturas confirmadas o aprobadas, inhibiciones al por mayor, incorporaciones y bajas que se dilatan, todo es un gran interrogante.
La única excepción vale decir, es el arribo de Eduardo Dominguez y se puede contar como un acierto que, por lo menos en el último partido, se pudo observar algún fruto y esperanza en el rendimiento del equipo.
En principio esta semana debería haber definiciones desde lo deportivo con la conformación del plantel, un poco eludiendo una de las dos inhibiciones que el club debe afrontar.
Así, estamos inmersos en un camino de obstáculos que se ha sabido conformar por las malas decisiones y floja gestión cuya cabeza visible dirigencial es Yoyo Maldonado y quién sabe hasta dónde llega la función del Rolfi Montenegro, desconociendo siempre en tanto y en cuánto se encuentran involucrados los Moyano.
Sin entrar en cuestiones o preferencias políticas, es un modelo de gestión agotado y que no encaja en los tiempos de este fútbol superprofesionalizado y que maneja millones, Independiente no puede seguir dándose el lujo de padecer este tipo de desmanejos que nos han llevado a una situación donde cambia momento a momento sin poderse vislumbrar un rumbo previsible, palabra olvidada por completo desde hace décadas en nuestra querida institución.
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