| Cuando quiera volver, volverá |
El problema fundamental es el que muchos no quieren ver, y eso es el entorno y las prioridades de los jugadores y de las estrellas del fútbol, que entienden sobre esa acumulación económica que va a salvar a varias de sus próximas generaciones familiares pero que ignoran acerca de la grandeza que trae aparejado un algo que no muchos conocen o quieren conocer: GLORIA.
La gloria entonces, es basicamente eso que muchas veces se encarga de recordar en tal concepto el Cabezón Oscar Ruggeri, quien en tantas ocasiones recuerda a Carlos Bilardo insisitendo a los que resultaran campeones mundiales en 1986 que ese lauro los iba a hacer inolvidables, reconocidos y destacados por parte del pueblo argentino, porque la alegría, la gloria a la que nos llevan los jugadores no se olvida nunca, ni siquiera y mucho menos post-mortem, es infinita.
Pero los players de hoy en día no tienen un entorno saludable, que los guíe en valores, sino en valores económicos de generar dinero por doquier y hasta tanto les dure la carrera deportiva. Porque claro, el camino es corto y después la máquina de generar billetes se termina. Y una vez que termina qué pasa, viene el vacío, el vacío de la realización personal con la camiseta que siempre se quiso, con la gente que siempre lo supo esperar, esa que "da todo y sin esperar nada a cambio" como dejó muy en claro Enrique Santos Discépolo en su largometraje "El Hincha" del año 1951.
Independiente sigue, mientras tanto Sergio Agüero cuando quiera volver, volverá. Si es que vuelve.
Cuando quiera volver, volverá!
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